Airplanes
Podemos pedir un deseo a una estrella fugaz
Capítulo Uno: Un Deseo
- 14 años
Edward estaba sentado silencioso tras la sombra de su hermano mayor, exactamente idéntico a él, con la vista gacha y pensando cómo controlar sus nerviosas extremidades. John bailaba al ritmo de alguna canción de Britney que Edward no había tomado la molestia de conocer. O no quería. No se sentía bien, aquella era una de esas noches llenas de estrellas donde se ponía melancólico sobre las chicas y sobre él mismo; dónde sentía un ardor en el corazón pensando sobre sus padres y su relación con John. Era su gemelo, lo sabía, pero a veces simplemente sentía cómo si nadie sostuviera su mano.
Le dejaban caer.
John paró de bailar al momento que Edward se levantó de la cama y se asomó a la puerta para salir; cortó la radio, y antes de que el menor estuviera cruzando el umbral, ya le tenía agarrado del brazo, sus ojos penetrando en cada centímetro de la piel blanca y lisa. Edward tragó saliva.
- ¿Qué? -preguntó a la defensiva.
- ¿Qué te ocurre, Edward? -Edward. Él casi nunca lo llamaba así. Edward entendió que de alguna manera John estaba enfadado con él-
- Nada.
- Edward -repitió, pero el otro intentó soltarse hasta lograrlo. Miró sólo una vez a su hermano y sa largó de la habitación, seguido por John, que le gritaba algunas cosas de las que él no era conciente. No deseaba detenerse a escucharlo, porque siempre lo hacía y sólo estaba harto, harto de John, harto de Kevin, harto de todos a sus alrededor. Recorrió el pasillo y abrió la puerta cerrándola luego en la cara de su gemelo, John se sintió tan irritado, que por un momento quizo dejarlo todo, pero el amor era más fuerte.
Abrió la puerta y miró a su alrededor. Se acarició los brazos por el frío y su mirada se centró en Edward, apoyado incómodamente contra la silla del jardín. Su rostro -aún más pálido de lo común- brillaba por las lágrimas y John no pudo evitar sentirse confundido. Corrió hacia Ed con el corazón en pedazos, ahora él también se sentía deprimido. Se apoyó en sus propias rodillas frente a su hermano, que observaba constantemente hacia el suelo lleno de flores marchitas por la nieve y la agarró las rodillas.
Algo en Edward despertó.
John le acarició suavemente, masajeándole y consiguió que sus ojos se tocaran con sólo una mirada fugaz. Edward lucía tan indefenso.
- ¿Me dirás que ocurre, Ed'ard? -susurró con dulzura. No quería incomodar a su hermano, pero él no hablaba. Realmente John estaba asustado.
- Siento haberme comportado así antes, ya sabes, huyendo de tí cómo si quisieras hacerme daño -Edward rodó los ojos y suspiró, apoyando su mentón en el brazo.
- Sabes que no quiero hacértelo ¿verdad? ¿Sabes que nunca podría?
- Jawn, por favor -Edward se cubrió la boca con las manos, sobreexaltado. Quizá le había hecho sentir algo tan horrible como eso a su hermano. No lo resistió y saltó a sus brazos, de inmediato fue atraído y acurrucado en le pecho de John, se sentía tan seguro, tan calmado, John hacía que sus dudas desaparecieran de un momento a otro, y si toda su asquerosa vida dependía de las manos de John, y él lo acogía como lo estaba haciendo ahora, valía la pena quedarse e intentar sobrevivir por su hermano gemelo. Por su parte, el rostro de John se sonrojó furiosamente, ¿qué pasaría si alguien los viera? De todas formas, cogió la mano izquierda de su Edward y la sostuvo.
- ¿Te sientes mejor? -susurró. Su aliento golpeaba la nariz de Edward, estaban muy cerca.
- No. No realmente -sonrió. Jawn comprendió que Edward sólo jugaba y, con la mano aún sujeta, le levantó de la silla vieja.
- Vamos a ver las estrellas -insinuó, hacia el cielo. Ambos se dirijieron a paso delicado a un lugar donde la luz de las estrellas llegara completamente a sus rostros. Edward fue el primero en encontrarlo, y tiró de su hermano para ser acompañado. Terminaron atrapados contra la reja y observando el cielo.
- Quiero ser famoso -inquirió John. Edward le miró silenciosamente.
- Puedes serlo -dijo- Quiero decir, eres muy talentoso y perfecto, Jawn, puedes ser lo que quieras. -Su hermano no le contestó, siguió mirando sin un rumbo fijo.- Y además, eres una gran persona, me hiciste sentir mucho mejor -Edward rió- Mierda, hemos cambiado personalidades, ¿puedes creerlo?
- Podríamos fingir que los aviones son estrellas fugaces en la noche -lo calló John, mirándole fijamente. Un avión se posaba sobre ellos despacio. De repente, sentía un fuerte impulso de probar cosas nuevas. Nunca había besado a nadie, a una chica, a un chico, mierda, a nadie, quería saber como era.- Podrías usar un deseo ahora.
A Edward se le congeló la médula. Su rostro se alejó de inmediato de John, y corrió la vista. Podía oir los pasos de Kevin cerca de ambos y sólo le regaló una sonrisa nerviosa a su gemelo; se soltó de su mano y comenzó a partir, sintió miedo.
- Podría hacerlo, Jawn. Deseo que me acompañes a la habitación.
John se sorprendió, ¿acaso pudo notar una pizca de vergüenza y sensualidad en la voz de su pequeño hermano? Sonrió, adelantándose.
- Voy primero.
.-
Fin del primer capítulo, espero les guste! Gracias :)
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